domingo, 6 de junio de 2021

Fuente del Toro




 Muy cerca del Arco de los Gigantes, y por tanto de la Alcazaba, se ubica esta original fuente llamada del Toro, que contrasta con estos otros dos monumentos por su estilo y cromatismo. La datación queda establecida hacia mediados del siglo XIX, según hemos podido leer en una recensión publicada el 21 de mayo de 2018 en El Sol de Antequera y firmada por Alba L. Hervás. Hemos indagado todo lo posible, no habiendo encontrado otra referencia al respecto, por lo que será la única que tomemos en consideración.











Así pues se trata de un monumento encuadrable en los historicismos arquitectónicos propios de ese siglo, donde se puede identificar tanto la inspiración en el Manierismo para el caso del frontis, como lo escurialense para el remate del mismo.


Lo más trabajado del conjunto es el mencionado frontis. A este le acompaña una gran pileta rectangular, todo en piedra de hasta tres tonalidades, y enmarcándolos por detrás un muro blanco terminado mediante pretil formado por cuatro suaves curvas cóncavas, en las que en el extremo de cada una se sitúa una copa.

Como hemos mencionado, destaca la plasticidad del frontis. Compuesto por dos grandes pilastras fajadas, capitel toscano, dintel y cornisa, donde alternan dos tonalidades de piedra: oscura y clara, que nos recuerdan a la ya estudiada portada palaciega de Campillos, y que pudiera haber servido de inspiración a esta de Antequera. En el centro se dispone una gran placa, con un sol central en bajorrelieve desplegando numerosos haces de luz, y una placa con el lema: "QUE NOS SALGA EL SOL POR ANTEQUERA", aludiendo a la reconquista de Antequera por Fernando de Aragón.

Debajo de esta gran placa se sitúan otras tres de menor tamaño, formando un rectángulo, con piedra de color rojizo. La del centro, el doble de ancha que las laterales, se adorna con un bajorrelieve de bucráneo, o cabeza de buey (normalmente es el cráneo el que se representa, aunque en este caso se trate de un animal vivo), de cuyos cuernos cuelga una gruesa cinta. Las placas laterales se decoran con sendos florones. Ambos motivos son de origen romano, y vueltos a utilizar posteriormente en el Renacimiento, cuyo significado podemos entender como símbolo del sacrificio.

Por encima de la cornisa se ubica una placa central entre aletones y remate con frontón triangular de inspiración escurialense, donde se disponen figuras en relieve que se encuentran muy deterioradas, en la que aparece una figura central masculina con el pecho al descubierto, que es coronada por otra femenina a su derecha. Aquella extiende su brazo derecho hacia una tercera situada a la izquierda y que a su vez hace lo propio con su brazo izquierdo hacia la figura central, en aparente actitud cordial. Puede que la figura central sea una representación de Zeus coronado, y la de la izquierda Leto, de cuya unión nació Apolo, que entre otros atributos se le consideraba dios del Sol y por tanto de la vida. Vemos, pues, una clara intencionalidad formal, al utilizar estilos arquitectónicos históricos y con prestigio dentro del arte español, así como una simbología relacionada con el sacrificio, cuya virtuosa consecuencia es la victoria, la vida y la paz.


Cómo llegar. Es muy fácil. A la altura del nº 28 de calle Rastro. Enfrente del mirador de las Almenillas y a un paso del Arco de los Gigantes.




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